En la tierra de Montehermoso, donde el campo abre
Pop
00:00 / 00:00
Lyrics
En la tierra de Montehermoso, donde el campo abre los ojos al sol, corre un rumor bajo el suelo callado: hay agua escondida en un mundo interior. No la traen grandes ríos profundos, aunque cerca pase el eco del río Alagón y todas sus terrazas antiguas, que guardan arenas, limos y canción. Es el suelo quien guarda el secreto, pizarra vieja, grauvaca en tensión, rocas duras, casi sin poros, pero abiertas por grietas que el tiempo quebró. Bajo los huertos y tierras tranquilas, donde la lluvia se filtra sin voz, corre un acuífero frágil, fisurado, pequeño, discreto… pero lleno de valor. Son las terrazas que el agua modela, los caminos suaves del terreno, la caricia lenta de la recarga que baja desde el Valle del Alagón al corazón del suelo. Y los pozos —profundos, delgados— que atraviesan cien metros de historia, buscan el punto exacto donde una fractura respira, donde la tierra ofrece memoria. El agua que emerge es clara y serena, aceptable para riego y, con mimo, beber; pero sabe de riesgos del campo, de nitratos, del uso que el hombre pueda hacer. Por eso el milagro es humilde, no nace de un gran manantial poderoso: es un hilo de vida escondido en grietas antiguas, que requieren cuidado amoroso. Y así, bajo las calles y raíces de Montehermoso, donde el sol golpea con fuerza el verano, hay agua porque la tierra recuerda, porque la lluvia encuentra su paso, porque el tiempo abrió caminos y las rocas guardan su abrazo. Ese es el motivo profundo, sincero, de por qué hay agua en Montehermoso.