Era el verano del noventa y ocho,
Pop al piano
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Lyrics
Era el verano del noventa y ocho,
calor en la piel, sal en el mar,
ella diecisiete sueños nuevos,
él dieciocho ganas de volar.
Se cruzaron miradas sin saber
que el tiempo iba a parar allí,
entre risas, tardes eternas
y promesas que no sabían decir.
No había mapas ni certezas,
solo el pulso del corazón,
dos caminos que sin darse cuenta
empezaban a ser un solo voz.
Y se quedaron, contra todo,
cuando amar era aprender,
crecieron juntos, paso a paso,
sin soltarse, sin correr.
Del verano hasta la vida entera,
del ayer hasta el hoy,
su historia empezó siendo un juego
y terminó siendo amor.
Pasaron años, dudas, miedos,
caídas que dolían más,
él cargaba sombras y batallas
que a veces costaba hablar.
Pero ella fue luz constante
cuando el mundo pesaba de más,
le enseñó que incluso roto
también se puede amar.
No fue fácil, nunca lo fue,
pero aprendieron a resistir,
a sanar heridas con paciencia,
a creer, a seguir.
Y se quedaron, contra todo,
cuando amar era aprender,
crecieron juntos, paso a paso,
sin soltarse, sin correr.
Del verano hasta la vida entera,
del ayer hasta el hoy,
su historia empezó siendo un juego
y terminó siendo amor.
Dos mil nueve dijo “sí, acepto”,
con temblor en la voz y la piel,
prometieron ser refugio
cuando faltara la fe.
Y llegó Mateo en dos mil doce,
cambió el mundo al llorar,
y Olivia tres años después
les enseñó a multiplicar.
Hoy caminan más despacio,
pero más firmes que ayer,
con cicatrices que hablan
de todo lo que supieron vencer.
Aquel verano del noventa y ocho
vive en cada rincón,
porque el amor que nace joven
crece fuerte si hay corazón.
Ella diecisiete, él dieciocho,
el tiempo no los separó,
porque las historias verdaderas
no se miden, se viven…
y esta aún no terminó.