Más allá de lo ordinario
An acoustic song that begins with the soft, intimate sound of a guitar, each chord gently wrapping around a warm and expressive female voice. It’s romantic without being cliché — telling the story of lingering glances, quiet moments that speak volumes, and a love that feels both light and deeply rooted. The melody is tender and close, almost as if it’s being sung just for you, yet it carries a catchy, memorable chorus that stays with you long after the song ends. Perfect for dedicating, for late-night drives with the windows down, or for those moments when you simply want to feel something real.
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Lyrics
Qué las mañanas contigo,
caminar despacio y platicar sin prisa,
tu mano buscando la mía
como si el mundo supiera
que hoy también nos elegimos.
Los colibríes danzan frente a nosotros,
pequeños milagros suspendidos en el aire,
y en el poder secreto de sus alas
recuerdo lo dulce que sabe tu beso,
tan tierno…
como si el tiempo respirara entre los dos.
Y aquella vez que vimos las libélulas,
Posadas como promesas ligeras,
o cuando descalzos en el pasto
reíamos sin miedo,
sin más destino que estar juntos.
Porque contigo la paz tiene nombre,
y la gratitud me late en el pecho.
Cuando nos miramos a los ojos
y entrelazamos las manos,
vamos más allá de lo ordinario.
Se detiene el tiempo en tu abrazo,
y siento una descarga eléctrica en tus caricias.
Mi corazón sabe que es aquí,
que es ahora,
que es una vida la que quiero caminar contigo.
Tus brazos de sol,
donde mis dudas se derriten despacio.
A veces siento que en otra vida
ya te había encontrado,
más allá del velo y la distancia.
Volvería a abrir la puerta mil veces,
si al cruzarla estuvieras tú.
Llévame lejos de todo lo que no sea amor,
acortando la distancia
entre lo que soñamos
y lo que ya somos.
Hay algo sagrado en lo simple:
tu risa cerca de mi hombro,
el latido de tu corazón marcando el ritmo del mundo.
Y si el universo nos observa,
que sepa
que mi mayor milagro
es conocerte.
Porque contigo la paz tiene casa,
y mi corazón agradecido canta.
Nos elegimos cada día,
sin ruido,
sin prisa,
sin condición.
Que el tiempo pase o se detenga,
que el viento cambie de dirección,
mientras tus manos encuentren las mías
sé que el amor
es este instante
que vuelve eterno nuestro abrazo,
que vuelve eterno nuestro amor.