Cuentan que en un rincón de Cuba nació un niño soñ
ranchera, corrido, cumbia
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Lyrics
Cuentan que en un rincón de Cuba nació un niño soñador,
que escuchaba en cada brisa el llamado del valor.
Creció entre sombras y luces, con el alma hecha de fuego,
y en sus puños la esperanza de un pueblo entero y sincero.
Stevenson fue su nombre, gigante de paso lento,
mirada profunda y noble, como un viejo pensamiento.
No buscaba oro en el mundo, ni coronas de alquiler,
solo el orgullo de un pueblo que lo aprendió a querer.
Ay, León del Caribe, memoria que nunca muere,
tu sombra sigue en el viento, tu historia aún nos hiere.
Porque fuiste más que un hombre, fuiste un canto fiel,
una llama que en la noche sigue ardiendo en la piel.
Y un día llegó Vysotsky, con su golpe de tormenta,
dos veces lo puso en duda, dos veces dejó su cuenta.
Pero el cubano, sereno, volvió a alzar la frente herida,
pues quien aprende del golpe se hace dueño de su vida.
Y el mundo soñó un encuentro que jamás se realizó,
dos titanes frente a frente: Ali y el cubano feroz.
Dicen que el destino quiso guardar ese amanecer,
como un poema incompleto que nadie pudo leer.
“¿Cuánto vale tu sueño?”, le preguntaron un día.
“Vale más mi patria”, dijo con suave valentía.
Y aunque nunca hubo campana entre Ali y Stevenson,
la historia los abrazó dentro del mismo corazón.
Ay, León del Caribe, gigante de luz callada,
tu nombre vive en la arena, tu leyenda nunca acaba.
Porque hay hombres que no mueren, solo cambian de lugar,
y tú sigues en el viento, enseñando a no claudicar.